La utilización de un simulador de negocios complejo, por el elevado número de variables que intervienen, al estar referido a un mercado real determinado, permite implementar estrategias de negocio en un contexto muy similar al del mercado real y proporciona una herramienta que ayuda a los participantes a mejorar la capacidad para el trabajo en equipo, a que consigan entender de forma global la organización, aumenten la calidad de las decisiones empresariales que adopten y mejoren sus habilidades directivas. En definitiva, permite formar directivos que sean auténticos líderes de los equipos de personas a su cargo.
El simulador puede utilizarse con una doble finalidad, sin que una de ellas
sea excluyente de la otra. Por una parte, el simulador puede utilizarse como
herramienta, principal o de apoyo, en el proceso de aprendizaje de
conceptos de gestión (marketing, finanzas, producción,
I+D, Personal, etc.) y/o estrategia de negocio. Por otra parte, el simulador
puede utilizarse para la formación en habilidades directivas:
trabajo en equipo, dirección de reuniones, liderazgo, etc.
Cabe recordar que el desarrollo de conceptos formativos en un contexto de
"juego" ("business game") permite que se alcancen unos
niveles extraordinarios de asimilación de los conceptos
trabajados como consecuencia del elevado grado de involucración personal
que se consigue.
La utilización de la simulación permite a los participantes
vivir la realidad de la gestión empresarial observando sin riesgos
las consecuencias de las decisiones estratégicas y tácticas
que se adopten.
